Oskar Roehler nació en 1959 y creció en Londres, Roma y Núremberg. Realizó su primer corto, She LA, en 1994 y su primer largo, Gentleman, en 1995. También es guionista, novelista y periodista. Actualmente reside en Berlín.

Las relaciones humanas llevadas hasta la autodestrucción son el tema central de las películas del director alemán. En 2000 ganó el Premio del Cine Alemán por una película muy personal, Die Unberührbare (Ningún sitio adonde ir). Es uno de los jóvenes realizadores alemanes más importantes.

Filmografía
2005 Las partículas elementales
(Director – Guionista)

2003 Agnes und seine Brüder
(Director – Guionista)

2002 Der alte Affe Angst
(Director – Guionista)

2001 Fahr zur Hölle, Schwester!
(TV) (Director – Guionista)

2000 Suck my Dick
(Director – Guionista)

1999 Die Unberührbare
(Director – Guionista)
Latin Lover
(TV) (Director – Guionista)

1998 Gierig
(Director – Guionista)

1996 Silvester Countdown
(Director – Guionista)

1995 Gentleman
(Director – Guionista)





Entrevista
Se le ha comparado con Michel Houellebecq, el autor. ¿Cree que tienen rasgos en común?

Leer la novela Las partículas elementales, de Michel Houellebecq, fue como abrir un maravilloso regalo. Yo jamás habría podido escribir algo así. Aparte de eso, es verdad que existe una fuerte conexión entre los dos. Tenemos un sentido del humor parecido, nos comportamos del mismo modo con la gente. Hay paralelismos en nuestras vidas: a los dos nos criaron nuestras abuelas. Houellebecq es capaz de escribir acerca de la generación de sus abuelos con genuina compasión, algo nada habitual hoy en día.

Es la primera vez que rueda una película de la que no ha escrito el guión. ¿Se decidió a filmar LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES porque sentía una gran afinidad con el guión?
Desde luego. Cuando acabé de leer la novela, sabía que era la que me hubiera gustado escribir. Houellebecq consigue condensar 200 años de historia de los valores europeos. Parte de la premisa de que las relaciones personales y las condiciones económicas básicas se están deteriorando porque las personas se han apartado de la religión y porque la sociedad está impulsada por la sed de conocimientos científicos. Las relaciones, según dice el escritor, se han convertido en marañas de lianas.

Me intrigaba el personaje de Bruno, un compendio de casi todos los vicios del ser humano. Su madre le rechazó. Yo podía identificarme con eso. La madre de Michael y de Bruno solo se interesa por cosas materiales, quiere pasarlo bien sin tener responsabilidades. Demuestra ser una perfecta egoísta. Por eso los hermanos están destrozados emocionalmente.

¿Cómo consiguió hacer una película de un material tan complicado?
Fue difícil cortar la novela para mostrar claramente de dónde venían los protagonistas. Nos dimos cuenta muy al principio de que era imposible que la película correspondiera directamente a la novela. Había que encontrar una forma de comunicar por lo que pasaban los personajes sin imprimir un tono demasiado negativo al guión. A la hora de hacer una película, es importante mostrar cierta pasión por la vida.

La narración que filmamos está dividida en dos historias de amor protagonizadas por dos hermanos. Intentamos entrar de lleno en los momentos más intensos de esas relaciones y recurrimos a los flash-backs para enseñar a los dos hermanos cuando eran pequeños.

¿Cómo compararía LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES a sus anteriores películas?
He hecho bastantes películas serias y no me arrepiento. Pero quiero hacer feliz al público, darle fuerza y valor. Hoy en día, el mayor reto del cine es mostrar la miseria humana – como en American Beauty – con un toque de humor mordaz para que el espectador vuelva a casa con una sensación agradable, riéndose de los caprichos del destino.

¿Cómo fue trabajar con Bernd Eichinger por primera vez?
Me sentí muy cómodo con él y sus puntos de vista artísticos, probablemente porque es un cineasta apasionado que habla el idioma del cine. Es capaz de coger un libro como Las partículas elementales y proyectarlo en una pantalla solo con seguir sus instintos. No conozco a nadie en Alemania capaz de comprender la semántica de una película con tanta rapidez. Además, ha tenido una educación cinematográfica clásica. Estudia el guión e intenta que sea lo más atrayente para el público. Siempre busca nuevas formas para que una escena sea más llevadera. Es un maestro a la hora de crear expectativas y giros sorprendentes.

¿Qué tipo de película puede esperar el espectador?
Nos concentramos en la historia de los dos hermanos, realzando el contraste entre sus vidas y sus amores. El núcleo de la película es un melodrama acerca de personas reales, no es una crítica social teórica.
Bernd me enseñó algo: no se debe hacer concesiones al público porque, al fin y al cabo, ese público es imprevisible. Pero tampoco hay que asustar al espectador aunque las películas no siempre acaben bien. Véanse los ejemplos de Titanic, King Kong y Lo que le viento se llevó.

Se parece a Houellebecq en que le gusta polarizar y provocar. ¿No quiere caer bien a la gente?
Claro que sí. ¡Me gustaría que todos me quisieran!

   
   
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