Cuando el alzhéimer comienza a borrar la personalidad de su madre, Sarah deja atrás su vida como artista y activista en la San Francisco de los años 90 para regresar al pueblo pequeño y conservador donde vive su excéntrica familia. Al principio cree que podrá hacerse cargo de la situación, pero pronto comprende que solo aceptando la dura y desconcertante realidad de la enfermedad podrá convertirse en la hija que su familia necesita.